Artículo: La pequeña diferencia

Artículo: La pequeña diferencia

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Publicado por Roberto Salinas.
mayo 23, 2017

Vera Sisniega Aspe

Está en curso un nuevo capítulo de la ya muy larga y trágica historia de la Ley de Participación Ciudadana de Morelos. Como usted sabe, estimado lector, en marzo se abrogó la ley  vigente y los legisladores se dieron un plazo de treinta días —tras la publicación de la reforma— para aprobar una nueva.  
Solo hasta estos días, cuando está a punto de concluir el  plazo, la Comisión de Participación Ciudadana, presidida por el diputado Edwin Brito, invitó a la ciudadanía a revisar la propuesta.  La premura para la revisión del proyecto de ley es el mejor ejemplo de la visión que priva en los legisladores y, en general, en todos los funcionarios y autoridades  sobre la participación ciudadana. 
Es decir, dialogar y consultar a la ciudadanía es un requisito y no parte esencial del trabajo de un representante popular, la razón de ser, la esencia misma de su función. Solo así se entiende que, casi tres meses después de la eliminación de la Ley de Participación Ciudadana, sea hasta ahora que se realice una mesa con la sociedad organizada; unos cuantos días antes de la fecha límite para su aprobación. 
No solo eso sino las propuestas que,  de manera sustentada ha puesto la sociedad desde hace meses para ser consideradas en el dictamen, están siendo totalmente ignoradas. El Centro de Investigación Morelos Rinde Cuentas presentó el mes pasado un estudio sobre los consejos consultivos ciudadanos. 
La organización encontró que existen al menos 400 instancias de participación establecidas en diferentes leyes, pero que no operan correctamente pues es la misma autoridad la encargada de elegir a las personas que integrarán estos espacios y echarlos a andar. 
Por eso, el centro propone que sea el Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana (IMPEPAC) quien tenga la responsabilidad de hacer las convocatorias para la integración de estos espacios y elija a los ciudadanos más capaces y no a los amigos de los funcionarios. Y no solo eso sino también que el IMPEPAC tenga la facultad de sancionar a las autoridades que no constituyan órganos de participación ciudadana o no respeten la participación ciudadana. 
Esa es la pequeña diferencia entre otros capítulos de la historia de la ley de participación y esta nueva etapa, ahora existe una institución especializada en participación ciudadana. No solo eso, en Morelos no creo que exista una dependencia con mayor credibilidad que el IMPEPAC. 
Hay que recordar que el Instituto está conformado por ciudadanos que, a diferencia del resto de los funcionarios públicos del estado, fueron seriamente examinados. Los consejeros del IMPEPAC pasaron exámenes teóricos, tuvieron que hacer ensayos, varias entrevistas, es decir, un proceso transparente, donde los ciudadanos pudimos ver las calificaciones de cada uno. 
 Así que los ciudadanos podemos confiar en que el IMPEPAC defenderá nuestros  derechos y nuestra participación. Si hay algún árbol al que nos podemos arrimar es justamente éste. Ahora hay que darle dientes y atribuciones generosas para que nos pueda defender y garantizar la participación ciudadana. Lograr lo anterior sería realmente dejar atrás la trágica historia de la participación ciudadana en Morelos y dar un paso adelante.

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