Más deuda o sanear las finanzas
Opinión de Roberto Salinas Ramírez
En días recientes conocimos evaluaciones positivas sobre las finanzas de Morelos. Fitch ratificó la calificación del estado con perspectiva estable, mientras que HR Ratings mejoró la suya, también con perspectiva estable.
Son buenas noticias. La deuda pública de Morelos no representa actualmente un problema de insolvencia. Pero que una deuda pueda pagarse no significa necesariamente que haya sido una buena decisión contratarla.
Cuauhtémoc Blanco recibió en 2018 una administración con una deuda aproximada de 5 mil 329 millones de pesos y seis años después la dejó en alrededor de 6 mil 110 millones, a pesar de que en 2021 se refinanció. HR Ratings reporta que los cuatro créditos vigentes con Banobras fueron contratados precisamente para refinanciar la deuda y tienen vencimiento hasta el año 2041.
El costo ha sido enorme, entre 2016 y 2025 Morelos pagó aproximadamente 5 mil 173 millones de pesos solamente en intereses. En 2025 fueron alrededor de 585 millones. Son 585 millones que no pudieron utilizarse en seguridad, medicamentos, hospitales, carreteras, escuelas u obra pública.
Ese es uno de los problemas de la deuda: una administración recibe inmediatamente miles de millones para gastar -o malgastar- pero deja a las siguientes la responsabilidad de pagar capital e intereses. El dinero se gasta hoy y la factura se hereda mañana.
Por eso resulta interesante que HR Ratings construya sus proyecciones considerando que Morelos no contratará deuda adicional en los próximos años. Además, señala que un nuevo financiamiento podría afectar negativamente la calificación si provoca el deterioro de determinados indicadores.
Fitch, por su parte, reconoce que Morelos tiene capacidad legal para endeudarse más y en uno de sus escenarios considera incluso deuda adicional de largo plazo hasta por 2 mil 332 millones de pesos en 2026. Pero debemos tener cuidado con la interpretación: tener capacidad para endeudarnos no significa que necesitemos hacerlo.
Quizá deberíamos discutir exactamente lo contrario: cómo reducir anticipadamente la deuda existente y liberar recursos para las siguientes administraciones.
Además, las dos evaluaciones nos dejan una advertencia mucho más importante: las pensiones y jubilaciones. Fitch identifica un riesgo porque Morelos no cuenta con un instituto de pensiones que cubra estas obligaciones y éstas se pagan con gasto corriente. HR Ratings señala que este gasto pasó de 1,186 millones de pesos en 2023 a 1,321 millones en 2024, un incremento de 11.3% en apenas un año.
Ahí debería concentrarse la atención del gobierno. Hoy tenemos una deuda bancaria manejable, pero también una creciente obligación por pensiones que puede comprometer cada vez más recursos públicos.
Por eso, en lugar de preguntarnos cuánto más puede endeudarse Morelos, sería mejor preguntarnos cómo podemos deber menos y cómo resolver desde ahora el problema de las pensiones, porque unas finanzas públicas sanas no se miden solamente por cuánto crédito podemos obtener, sino por cuántos recursos dejamos disponibles para atender las necesidades de los ciudadanos de hoy y de mañana.